C/ Pedro Lagasca, 1 semiesquina Panaderos 47004 Valladolid

Sobre nosotros

CASA MANOLO

VICTOR VICENTE  - COPROPIETARIO

AZUCENA LÓPEZ CARPINTERO - COPROPIETARIA

Una visita a Casa Manolo y verás Valladolid con otros ojos.

Casa Manolo está regentado actualmente por Víctor y su mujer Azu, que son los afortunados herederos del pequeño imperio que fundó el padre de Víctor, Manolo hace 36 años.

Aquí se sirve comida casera, la tradicional de toda la vida pero con la diferencia del toque especial de Azu, que principalmente se encarga de las comidas más elaboradas como los guisos, los pistos y otros platos calientes pero como dice Víctor "cada maestrillo, tiene su librillo" y en el pisto en vez de escalfarlo, lo fríen y lo echan a parte. El ciervo, lo estofan con setas en vez de la forma tradicional, las salsas les dan unos toquecines para que no sean las típicas. También hay una ayudante de cocina que se encarga más bien de las ensaladas y las cosas más sencillas. La barra y los vinos son territorio de Víctor que lo que le gusta es salir con cosas que no son comerciales porque las conocidas se encuentran en cualquier sitio. Cada uno tiene su cometido y si llevan 14 años haciéndolo, pues piensan que algo estarán haciendo bien.

Para ellos, lo más importante es que quien venga, esté a gusto, que la gente se sienta como en casa, que el ambiente sea agradable, que coman bien, que estén tranquilos, que el móvil no suene y que salvo por necesidades del tabaco, el cliente se levante exclusivamente a fumar. Cuando a Víctor le dicen "ahora solo me falta el sofá de mi casa", es un logro y una satisfacción.

Su capacidad es de máximo 42 personas pero no suelen coger más de 30 porque saben hasta dónde pueden llegar, prefieren no jugarse el físico, es mejor menos y mejor que más y peor. Lo mismo es arriba que abajo, si quieres comer el menú arriba no tienen problema, si quieres comer abajo raciones, tampoco. El caso, es que estén cómodos.

Abajo tienen tres ambientes: un comedor privado con capacidad de 10 personas y el otro comedor que se puede dividir en otros dos ambientes.

Entre diario trabajan mucho con empresas, profesional liberal, abogados, comerciales... y los fines de semana a la hora de comida es un ambiente más familiar. Por la noche viene gente joven y grupos que buscan comer bien. Su público es a partir de los 40 porque se pueden permitir ciertas licencias pero a los jóvenes tampoco les descuidan, a ellos les ofrecen raciones y vinos de todos los precios, desde 80 céntimos una copita de vino y si te quieres gastar 30€ en una botella, no te preocupes que también lo puedes hacer. Trabajan con una horquilla de productos y precios asequibles a todo el mundo. La idea es que por 16€ se coman el solomillo de su vida, los hay mucho mejores pero no te van a cobrar 16€ y los hay mucho peores y también te van a cobrar menos y si te cobra eso, como dice Víctor, es un ladrón y a la vista está que a ellos les funciona. El objetivo es dar un buen servicio a un público variado, no son elitistas. El menú en relación calidad precio, que sea el mejor. Que por 16€ coman el mejor menú del día, que tengan su botella de agua y vino, ni uno ni otro, los dos y un buen pan. No pasan por alto ni vegetarianos, ni a celiacos, sobre todo éstos últimos, avisando con tiempo no hay problema tienen hasta su cerveza.

El plato favorito de Víctor son las mollejas de lechazo y si se hacen bien, son un auténtico manjar. También le gusta la ensalada de chatka, que es cangrejo imperial ruso, el de verdad. Esta ensalada está siendo muy popular porque es una ensalada templada que hacen de corazones de alcachofas con  langostino al ajillo, el chatka y la cebolla caramelizada, tienen los contrastes del dulce-salado y frío- caliente que llama mucho la atención. El foie lo planchean acompañado de un helado de mango y mermelada de higos junto con distintos tipos de panes, el tostado de toda la vida, el de pasas y de manzana, así comes el foie de cuatro maneras distintas.

También es una fanático del marisco pero estos solo trabajan bajo pedido porque ellos lo traen directamente de Coruña y claro, el precio es más elevado.

Víctor tiene claro que su trabajo además de hacernos la comida, es saber qué le gusta al cliente y así acertar para descubrirle algo nuevo. Su trabajo además de ser limpios, guapos, amables y parecerlo, es explicarte todo lo que tienen para que tú sepas o ellos sepan qué te va a gustar más y que los sabores del vino sean los acertados con el tipo de comida.

El restaurante tienen wifi, su página web y se pueden hacer reservas online pero quien hace esto suele ser de fuera de Valladolid y lo suele hacer con mucha antelación, lo cual es de agradecer porque como no tiene tiempo de aburrirse, menos aún para mirar el correo.

En este restaurante de toda la vida, hacen lo que saben y les gusta lo que hacen porque si hacen huevos fritos, te pueden asegurar que harán los mejores huevos fritos de Valladolid. Pasen y prueben cualquiera de sus raciones: chipirones a la plancha, crepes de zamburiñas y gambas gratinadas, hojaldres de setas y gambas, croquetas de boletus, rabas, pulpo a la gallega, mollejas de lechazo a la plancha, twister de langostino y si les gusta, cojan una mesa porque no les va a defraudar.